Hoy quiero hablar de Espiciencia, también conocido como «el pueblo de los niños Einstein», una comunidad de aprendizaje científico ubicada en Espinosa de los Monteros (Burgos).
¿Cómo llega una comarca periférica con climatología adversa por el frío invernal y una elevada itinerancia del profesorado a albergar un proyecto científico educativo pionero?
Espiciencia es el sueño de Bárbara de Aymerich, licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y en Ciencias Químicas y Doctora en Ciencias (especialidad de Edafología y Química Agrícola), divulgadora y educadora ambiental (¡un currículum excelente!), que, frente al escepticismo de todo su entorno, puso en marcha este proyecto, que hoy cuenta con 47 alumnos matriculados (la escuela pública local tiene 185).
A ella se han sumado Joserra Oyanguren, profesor de informática y robótica, y Nerea Martínez, estudiante de Nutrición y Bioquímica, educadora ambiental.
Todos ellos, mediante talleres/clases semanales, salidas al campo, visitas a museos científicos, charlas, participación en ferias de ciencias y concursos científicos, están consiguiendo crear y estimular el amor por la ciencia en toda la comarca.
Objetivos de Espiciencia
Cuando uno lee los objetivos de Espiciencia no puede evitar pensar en mudarse allí con toda la familia, incluidos los sobrinos, y apuntarlos en esta escuela única.
El primero de ellos es «introducir al alumno en el método científico: estudio del problema, planteamiento de hipótesis, experimentación y obtención de resultados, comprobación de las hipótesis propuestas y discusión y elaboración de conclusiones». Nada que objetar.
Seguimos con el objetivo número dos: «incentivar la curiosidad del niño por el mundo de la ciencia, estimulando su sentido crítico y su espíritu lógico-racional», que, si lo acompañamos del tercero ya puede darnos una idea de la transformación social que promueve este centro: «estimular la participación de la familia en el conocimiento y práctica de la ciencia como vehículo conductor de las nuevas vocaciones».
Hay un total de siete, pero os invito a que los leáis directamente de su página web. Lo importante, sin duda, es resaltar cómo con voluntad se puede lograr acercar la ciencia al mundo rural y hacer que los alumnos de zonas poco pobladas y a las que llegan pocos recursos educativos tengan la oportunidad de aprender de manera experimental, en un centro pionero en innovación.

Premios y logros de Espiciencia
La labor desarrollada por los alumnos de Espiciencia, mentorizada por sus magníficos profesores, ha tenido ya como fruto varios premios: Primer premio en la I Feria de Ciencia y Tecnología de Castilla y León (Burgos, 2015); segundo y tercer premio en la II Feria de Ciencia y Tecnología de Castilla y León (Burgos, 2016); primer premio nacional en el concurso “Hagamos Cuentos de Ciencia” de Fundación La Caixa en 2016 o llegar a ser uno de los trabajos finalistas nacionales en el concurso “La Mar de Ciencia” realizado conjuntamente por el CSIC y la Fundación La Caixa el año pasado.
Mientras muchos niños dormitan en sus aulas ante charlas soporíferas y unidireccionales de profesores que todavía no se han enterado de que estamos en otros tiempos, los afortunados alumnos de Espiciencia crean dispositivos como el Cintuled, un sistema para encontrar el enganche del cinturón de seguridad en la oscuridad. ¿A que dan ganas de mudarse a Espinosa de los Monteros?



Una respuesta a “Espiciencia, un proyecto educativo único”
Gracias por compartir nuestra labor, nuestras aventuras de Ciencia. Un abrazo desde Espiciencia