Espejismos – Anatomía de las estafas contemporáneas

Espejismos - Anatomía de las estafas contemporáneas

Vivimos en una época que ha perfeccionado el arte del simulacro. No hablamos de mentiras burdas, detectables, de esas que se desmontan con un poco de atención. Hablamos de algo más sofisticado: construcciones que imitan la forma de lo valioso mientras vacían su contenido. Productos que parecen soluciones. Promesas que parecen futuros. Información que parece conocimiento.

El filósofo Jean Baudrillard advirtió hace décadas que llegaríamos a un punto donde la copia sustituiría al original hasta hacerlo irrelevante. Ese punto ha llegado, y no se manifiesta solo en el arte o la teoría: se manifiesta en cómo consumimos, en cómo nos informamos, en cómo trabajamos, en cómo cuidamos de nosotros mismos. El espejismo se ha convertido en el modo de producción dominante de nuestra cultura.

Esta serie nace de una intuición incómoda: muchas de las cosas que estructuran nuestra vida cotidiana son, en algún grado, estafas. No estafas en el sentido penal —nadie irá a la cárcel por ellas—, sino estafas conceptuales. Intercambios donde lo que recibimos no equivale a lo que creemos estar recibiendo. Donde el envoltorio promete algo que el contenido no entrega. Donde hemos normalizado la distancia entre la palabra y la cosa hasta olvidar que esa distancia existe.

El SLOP que inunda internet haciéndose pasar por información verificada. El greenwashing que nos permite consumir destrucción con la conciencia tranquila. La nostalgia industrial que nos vende nuestros propios recuerdos empaquetados. Los algoritmos que se presentan como meritocracias mientras reproducen desigualdades. Las plataformas que prometieron democratizar la cultura mientras la precarizaban. Cada uno de estos fenómenos comparte una estructura común: la apariencia de valor donde el valor ha sido extraído.

¿Por qué importa señalar esto? Porque el primer paso para salir de una trampa es reconocer que estamos en ella. Y porque estas estafas no son accidentes ni errores del sistema: son el sistema funcionando exactamente como fue diseñado. Funcionan porque nos benefician a corto plazo, porque nos evitan preguntas incómodas, porque ofrecen salidas fáciles a problemas difíciles. Funcionan porque queremos que funcionen.

Espejismos no pretende ofrecer soluciones sencillas —eso sería otra estafa más—. Pretende algo más modesto y quizás más útil: nombrar las cosas. Describir con precisión los mecanismos que nos engañan. Entender quién se beneficia y quién paga el coste. Porque solo cuando vemos el espejismo como espejismo podemos decidir si queremos seguir caminando hacia él.

La serie recorrerá territorios diversos —tecnología, cultura, consumo, información, trabajo— pero con una pregunta constante: ¿qué nos están vendiendo y qué estamos comprando realmente? A veces la respuesta será desoladora. A veces será simplemente clarificadora. En todos los casos, aspiramos a que sea honesta.

Porque si algo define nuestro tiempo es la inflación de promesas y la deflación de realidades. Y frente a eso, el único antídoto disponible es la vieja costumbre de mirar las cosas de cerca, con paciencia, hasta que dejen de brillar y muestren de qué están hechas.

Bienvenidos a Espejismos. Aquí no prometemos nada que no podamos dar.