Los navegantes del infinito azul

Voces del Pacífico en CaixaForum Barcelona

Tendemos a pensar en el Pacífico como un vacío azul, un espacio de tránsito entre continentes que importan. Voces del Pacífico. Innovación y tradición, la exposición que CaixaForum Barcelona presenta hasta el 15 de febrero de 2026, desmonta esa percepción eurocéntrica con más de doscientas piezas procedentes del British Museum que revelan la extraordinaria riqueza cultural de Oceanía. De Nueva Guinea a Hawái, de Rapa Nui a Nueva Zelanda, estas islas dispersas en la inmensidad del océano han desarrollado durante milenios tradiciones artísticas de una sofisticación y una belleza que desafían cualquier noción simplista de lo «primitivo».

La muestra se organiza en siete ámbitos temáticos que evitan la tentación del recorrido cronológico para proponer una aproximación transversal: innovadores, tejedores, bailarines, guerreros, tallistas y viajeros. Cada sección funciona como una ventana a un aspecto de la vida oceánica, desde la creación de objetos cotidianos hasta los rituales ceremoniales más elaborados. Remos tallados con precisión milimétrica, figuras de ancestros esculpidas en basalto, vestidos confeccionados con corteza de morera, cascos de plumas de una delicadeza asombrosa, maquetas de canoas bélicas, collares, ornamentos nasales, anzuelos de madreperla: el conjunto compone un catálogo de ingenio humano que obliga a revisar nuestros prejuicios sobre las culturas no occidentales.

Uno de los grandes aciertos de la exposición es su decisión de no fosilizar las tradiciones oceánicas en un pasado remoto. Aproximadamente una cuarta parte de las piezas corresponde a artistas contemporáneos que mantienen vivas —y renuevan— las técnicas ancestrales. El vestido de boda de Paula Chan Cheuk (2014), confeccionado con corteza de morera, hoja de pandano, fibra de coco y madreperla, dialoga con los tejidos históricos para demostrar que la tradición no es repetición mecánica sino reinvención creativa. Los artistas del Pacífico de hoy combinan materiales naturales con diseños contemporáneos, preservando el conocimiento heredado mientras lo adaptan a nuevas circunstancias.

La sección dedicada a los tejedores resulta especialmente reveladora. En las culturas oceánicas, los tejidos no son meros objetos utilitarios sino vehículos de significado social: se regalan en bodas, funerales y nacimientos, marcando las transiciones fundamentales de la vida. Las mujeres han sido tradicionalmente las guardianas de este conocimiento, transmitiendo de generación en generación técnicas que la colonización europea estuvo a punto de extinguir. Que hoy los tejidos locales se hayan revalorizado como símbolo de identidad cultural demuestra la capacidad de resistencia de estas comunidades.

El ámbito dedicado a los guerreros ofrece una lectura menos amable pero igualmente necesaria. Las batallas por territorio y recursos formaron parte de la historia oceánica mucho antes de la llegada de los europeos, y la exposición no oculta esta dimensión conflictiva. Pero también muestra cómo figuras como el jefe maorí Hone Heke encarnaron la resistencia frente al dominio colonial, y cómo los pueblos del Pacífico participaron en los conflictos globales del siglo XX. Hoy, esos mismos pueblos se enfrentan a amenazas existenciales como el cambio climático y las secuelas de los ensayos nucleares, que la muestra aborda sin concesiones al buenismo.

La talla y el tatuaje ocupan un lugar central en la cultura oceánica. Los tallistas eran figuras sagradas, encargadas de crear objetos rituales, esculturas y canoas mediante procesos precedidos de ceremonias y ofrendas. El tatuaje tradicional, descrito como una «talla en la piel», combinaba función estética e identitaria: marcaba el cuerpo con la historia personal y colectiva del individuo. Que hoy jóvenes artistas recuperen estas técnicas ancestrales con herramientas modernas demuestra que la tradición oceánica no es un fósil museístico sino un organismo vivo.

Voces del Pacífico es una de esas exposiciones que amplían nuestra comprensión del mundo. Fruto de la colaboración entre la Fundación «la Caixa» y el British Museum, demuestra que las alianzas institucionales pueden producir resultados de extraordinaria calidad divulgativa. Salimos de CaixaForum Barcelona sabiendo más sobre unas culturas que, pese a su lejanía geográfica, tienen mucho que enseñarnos sobre resiliencia, creatividad y la capacidad humana de convertir los recursos del entorno en obras de arte.