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La democratización que no fue: plataformas creativas

Recuerdo la promesa. YouTube iba a dar voz a todos. Cualquiera con una cámara y una idea podría alcanzar audiencias globales, sin necesidad de productoras, distribuidoras ni gatekeepers. Spotify iba a salvar a los músicos: sin discográficas intermediarias, el artista recibiría directamente el dinero de sus oyentes. Substack liberaría a los periodistas de editores timoratos…

