Somos naturaleza: un himno visual a lo que aún podemos salvar

Somos naturaleza: un himno visual a lo que aún podemos salvar

En tiempos de catastrofismo climático y fatiga informativa, resulta casi revolucionario que una exposición sobre biodiversidad apueste por la esperanza. Somos Naturaleza, la experiencia inmersiva que CaixaForum Barcelona presenta hasta el 6 de abril de 2026, llega a Europa por primera vez tras su paso triunfal por Montreal y Ciudad de México, y lo hace con una propuesta que desafía las convenciones del género: en lugar de culpabilizar al espectador, lo conmueve; en lugar de abrumarlo con datos apocalípticos, lo reconecta con la belleza del mundo que aún puede proteger.

Producida por OASIS Immersive Studios en colaboración con National Geographic, esta muestra de 70 minutos se estructura en tres ámbitos audiovisuales que funcionan como movimientos de una sinfonía visual. El primero, concebido por Katerine Giguère en colaboración con Johnny Ranger, despliega imágenes de una majestuosidad sobrecogedora: el colibrí suspendido en el aire, el océano visto desde las profundidades, la selva tropical en todo su esplendor cromático. Las fotografías de National Geographic, proyectadas a escala monumental en un espacio envolvente, adquieren una dimensión casi sacramental. El visitante no contempla la naturaleza: la habita.

El segundo espacio, diseñado por el artista digital Alex Le Guillou, marca un cambio de registro. Aquí la mirada se vuelve microscópica: células que se dividen, raíces que se entrelazan, organismos que danzan en una coreografía invisible a simple vista. Es una meditación sobre la interconexión, sobre esos vínculos que sostienen la vida y que habitualmente ignoramos. La instalación hace visible lo que permanece oculto, recordándonos que la biodiversidad no es solo el tigre y la ballena, sino también el hongo y la bacteria, la red subterránea que conecta los árboles de un bosque.

El cierre, firmado por el cineasta Émile Roy con música de Uberko, ofrece el contrapunto necesario. Tras la contemplación y la reflexión, llega la acción: un mosaico viviente que celebra la resiliencia del mundo natural y las iniciativas humanas que trabajan por su regeneración. Testimonios de científicos, defensores del medio ambiente y comunidades locales ponen rostro y voz a quienes luchan en primera línea contra la degradación ecológica. El mensaje es claro: aún estamos a tiempo, pero cada gesto cuenta.

La exposición nació en un contexto muy específico: la firma del acuerdo global sobre biodiversidad en la COP15 de Montreal, donde más de 190 países se comprometieron a proteger el 30% de los ecosistemas del planeta para 2030. Somos Naturaleza funciona como la traducción emocional de ese pacto técnico, como el intento de hacer tangible —y sobre todo sentible— lo que los documentos burocráticos no pueden transmitir. En este sentido, la muestra demuestra que el arte puede ser una herramienta de movilización tan poderosa como el activismo tradicional.

El reconocimiento con el Premio Numix 2025 a mejor exposición internacional avala la calidad técnica de una producción que combina proyecciones de última generación, diseño sonoro inmersivo y una cuidadísima dramaturgia del espacio. Pero más allá de los recursos tecnológicos, lo que distingue a Somos Naturaleza es su inteligencia narrativa: sabe cuándo abrumar y cuándo contener, cuándo emocionar y cuándo informar, cuándo hablar y cuándo callar para que sea el visitante quien complete el sentido.

CaixaForum Barcelona ha acertado al traer a Europa esta experiencia que desafía el cinismo ambiental dominante. Salimos de la sala con la sensación de haber participado en algo más que una exposición: en un ritual de reconexión con eso que olvidamos ser. Porque, como sugiere el título, no somos observadores externos de la naturaleza: somos parte de ella. Y quizá recordarlo sea el primer paso para protegerla.