Fuera de marco en CaixaForum Sevilla: Rembrandt y Goya vistos desde el otro lado del cuadro

Fuera de marco en CaixaForum Sevilla: Rembrandt y Goya vistos desde el otro lado del cuadro

¿Qué ocurre cuando un artista contemporáneo decide que lo más interesante de un museo no son las obras que cuelgan de las paredes sino los rostros de quienes las contemplan? ¿Y qué sucede cuando otro creador intenta reconstruir con imagen y sonido un espacio que ya no existe, una casa donde un pintor sordo y anciano cubrió los muros con sus pesadillas más íntimas? Fuera de marco. Obras de Rineke Dijkstra y Philippe Parreno, la exposición que CaixaForum Sevilla presenta hasta el 31 de mayo de 2026, responde a ambas preguntas con dos piezas audiovisuales que la Fundación «la Caixa» ha adquirido recientemente para su Colección de Arte Contemporáneo, y cuyo diálogo plantea una reflexión tan sutil como perturbadora sobre el acto de mirar.

La comisaria Nimfa Bisbe, directora de la colección, ha concebido una muestra deliberadamente concentrada: solo dos obras, pero de una densidad conceptual que justifica sobradamente la visita. El planteamiento resulta estimulante precisamente porque evita la acumulación y apuesta por la intensidad, obligando al espectador a detenerse, a habitar el tiempo de cada pieza en lugar de recorrer salas a paso ligero acumulando estímulos superficiales.

La videoinstalación Night Watching de Rineke Dijkstra, fotógrafa neerlandesa cuya trayectoria ha redefinido los límites del retrato documental, constituye un ejercicio de inversión radical de la mirada. La cámara, instalada en el Rijksmuseum de Ámsterdam, se sitúa de espaldas a La ronda de noche de Rembrandt. El cuadro más célebre del museo holandés no llega a verse en ningún momento; lo que Dijkstra filma, durante seis jornadas consecutivas tras el cierre al público, son catorce grupos de visitantes seleccionados con esmero para representar la diversidad social de las ciudades contemporáneas: hombres de negocios japoneses, grupos de escolares, jóvenes, familias multigeneracionales.

El resultado es un retrato coral del acto de mirar. Cada grupo descubre aspectos distintos del lienzo de Rembrandt, y lo que Dijkstra capta no es tanto lo que dicen como la manera en que lo expresan: los gestos de sorpresa, las vacilaciones, los silencios incómodos ante una obra que exige atención sostenida, las dinámicas de poder que se establecen cuando un grupo debe negociar una interpretación compartida. Hay momentos de una intimidad conmovedora en los que un visitante parece olvidar la cámara y se abandona a una contemplación genuina, mientras que en otros casos la conciencia de estar siendo filmado transforma la experiencia estética en una suerte de performance involuntaria. Dijkstra, cuya obra siempre ha explorado la vulnerabilidad como fuerza expresiva, logra aquí que el espectador de CaixaForum se descubra observando a quienes observan, en un juego de espejos que interroga nuestras propias maneras de relacionarnos con el arte del pasado.

Si Night Watching explora la mirada contemporánea sobre una obra del siglo XVII, La Quinta del Sordo de Philippe Parreno emprende un viaje en la dirección opuesta: desde el presente hacia un espacio desaparecido que resulta fundamental para comprender la historia del arte occidental. En 1819, Francisco de Goya adquirió una finca a orillas del Manzanares donde, entre ese año y 1823, cubrió las paredes de dos estancias con las catorce Pinturas negras que hoy conserva el Museo del Prado. Aquella casa fue demolida décadas después, de modo que las pinturas, arrancadas de los muros y trasladadas a lienzo por Salvador Martínez Cubells, perdieron para siempre su contexto espacial originario: la disposición, la luz, la relación entre unas obras y otras, la experiencia de habitar un lugar donde Saturno devorando a su hijo te miraba desde la pared mientras cenabas.

Parreno se propone reconstruir esa experiencia perdida mediante el cine inmersivo. Su película no muestra las Pinturas negras en su totalidad, sino que se aproxima a ellas a través de fragmentos: un primer plano a cámara lenta del rostro devorador de Saturno, un barrido sobre los rasgos de Leocadia Zorrilla, un acercamiento a los dos viejos que comen sumidos en una oscuridad que parece tragárselos. La combinación de imagen y sonido (un diseño sonoro que recrea los ruidos de la vida cotidiana en el Madrid de principios del XIX) produce lo que el propio artista ha descrito como «un juego de prestidigitación entre un espacio que se pierde jugando a ser una imagen e imágenes que tratan de producir un espacio». El efecto es hipnótico y desolador a partes iguales: por un instante, el espectador siente que ha atravesado dos siglos para asomarse a las habitaciones de un hombre anciano y sordo que pintaba monstruos en sus paredes.

La exposición se completa con Yo, público, un dispositivo de mediación y participación creado por la Fundación «la Caixa» que invita a los visitantes a reflexionar sobre su propio papel como espectadores. A lo largo de la muestra, diferentes grupos van dejando aportaciones (escritas, dibujadas, grabadas) que se incorporan al recorrido, de manera que la exposición se transforma con cada nueva visita. Es un acierto conceptual que refuerza la tesis central de Fuera de marco: que el arte no existe sin alguien que lo mire, y que el acto de mirar no es pasivo sino creativo, cargado de subjetividad, atravesado por la biografía y las circunstancias de quien contempla.

Hay algo profundamente estimulante en que esta exposición se presente en Sevilla, una ciudad cuya relación con el Barroco (Murillo, Valdés Leal, Zurbarán) convierte la experiencia del arte sacro en un fenómeno cotidiano. Fuera de marco funciona como un contrapunto contemporáneo a esa tradición: donde la pintura barroca buscaba conmover al fiel mediante la representación directa del sufrimiento y la gloria, Dijkstra y Parreno conmueven al espectador del siglo XXI mediante la ausencia. El cuadro de Rembrandt no se ve; la casa de Goya ya no existe. Y sin embargo, ambas obras consiguen que sintamos su presencia con una intensidad que ninguna reproducción digital podría igualar.

Fuera de marco. Obras de Rineke Dijkstra y Philippe Parreno CaixaForum Sevilla Hasta el 31 de mayo de 2026 Comisariado: Nimfa Bisbe Organiza: Fundación «la Caixa»