El Espacio Fundación Telefónica de Madrid recupera por fin su actividad tras estos meses de cuarentena por la crisis del coronavirus y acoge hasta el próximo 10 de enero de 2021 la exposición Bill Viola: Espejos de lo invisible, un recorrido por la trayectoria de este artista neoyorkino pionero del videoarte.

Espejos del tiempo, la vida y la muerte
La muestra, organizada por Fundación Telefónica y Fundació Catalunya La Pedrera, ahonda en el proceso de búsqueda del sentido de la condición humana y la transitoriedad de la vida, dos temas clave en la obra de Viola.
Viola comienza su trayectoria artística con The Reflecting Pool (1977-79), experimentando con la desintegración de la figura, lanzándose a una piscina en un bosque, donde «el tiempo se extiende y queda suspendido por una serie de acciones que se ven en el reflejo del agua».

Con estos espejos del agua comienza una carrera en la que los elementos simbólicos, las referencias a la espiritualidad y al mundo del arte serán una constante en la representación de conceptos universales como la muerte, la vida, el paso del tiempo, el espacio o la soledad mediante la imagen electrónica.
Otras de las obras que componen la exposición son Heaven and Earth (1992), donde confronta los rostros de un recién nacido y una anciana; Incrementation (1996), un autorretrato que va contando cada una de sus respiraciones; Catherine´s room (2001), en la que representa cinco momentos íntimos de una mujer realizando actividades cotidianas; Self Portrait, Submerged (2013), en la que el propio Viola yace en un río con los ojos cerrados, expresando el nacimiento y el fluir; o Ablutions (2015), en la que un hombre y una mujer se lavan las manos a cámara lenta.

Viola se ha caracterizado siempre por usar la tecnología más puntera en sus creaciones. En la actualidad realiza producciones muy complejas con actores, efectos de cámara y técnicas como el slow motion, la cámara lenta o el montaje en bucle.
Reconocimiento y fama de Viola
La obra de Viola ha sido expuesta en los principales museos e instituciones culturales del mundo como el Whitney Museum of American Art, en el J. Paul Getty Museum de Los Ángeles, en el Museo de Arte Mori de Tokio, en el Grand Palais de París y en la Royal Academy de Londres. Ha representado a Estados Unidos en la Bienal de Venecia en 1995.

En España, sus obras han podido apreciarse en diversas ocasiones, una de las últimas fue en 2017 con una gran retrospectiva del artista en el Museo Guggenheim de Bilbao.
Además, a lo largo de su trayectoria ha recibido premios como el «genio creativo» de la Fundación MacArthur en 1989, el doctorado honoris causa en Bellas Artes por la Universidad de Siracusa en 1995, el XXI Premio Internacional de Cataluña en 2009 o el Praemium Imperiale, otorgado por la Asociación de Arte de Japón, en 2011.
