Viaje por las lenguas del mundo a través de la Biblia

Viaje por las lenguas en Caixa Forum Madrid

CaixaForum Madrid clausura mañana una interesantísima exposición, La Biblia. Un viaje por las lenguas del mundo, organizada por la Caixa con la colaboración del Gobierno de Andorra y el Arciprestazgo de Andorra.

Viaje por la historia

La Biblia. Un viaje por las lenguas del mundo es una muestra de la extensa colección de Pere Roquet, que desde 1995 atesora ejemplares del Antiguo y el Nuevo Testamento procedentes de los cinco continentes. Más allá de su significado religioso, la colección permite valorar la diversidad lingüística mundial.

Y es que no hace falta ser creyente para admirar la grandísima difusión y la cantidad y diversidad de versiones de este libro, el más editado de la historia, así como la obra más traducida. En la actualidad es posible leerla total o parcialmente en 3.350 lenguas de las 7.111 existentes en el mundo.

Esta exposición de la Caixa comienza con la Biblia que inició la colección en 1995. A continuación se exponen algunas Biblias que nos hacen viajar al pasado, a las lenguas originarias: el hebreo y el griego. Así, por ejemplo, se muestra un ejemplar de la llamada Septuaginta o Biblia de los Setenta. Se trata de la traducción al griego que fue usada más tarde por los primeros cristianos. De ella proceden casi todas las citas del Antiguo Testamento presentes en el Nuevo Testamento, escrito íntegramente en griego.

Otra de las vitrinas confronta biblias de alcance global, como un ejemplar en esperanto, con ejemplares de comunidades aisladas, como la Biblia en alemán de Pensilvania, una variedad altogermánica hablada por las comunidades protestantes de amish y menonitas en el nordeste de los Estados Unidos y en Canadá.

Viaje a la clandestinidad

Aunque en nuestro país la Biblia ha gozado de gran libertad de lectura (no tanto quizás de interpretación, como demuestra la persecución a los protestantes hace siglos), en otros países se trata de un libro prohibido.

Es el caso, por ejemplo, de Corea del Norte, al que en esta muestra le dedican un espacio, pues algunos ejemplares logran llegar al país desde la vecina Corea del Sur atados en globos equipados con dispositivos GPS. Estos libros son pequeños y ligeros para facilitar su transporte y no llevan título alguno en la portada para pasar inadvertidos.

También se exhiben Biblias en lenguas minoritarias o en peligro de extinción, como el idioma yagán, que cuenta en la actualidad con una única hablante nativa, Cristina Calderón, de 91 años.

Más allá de su significado religioso, los textos bíblicos y los relatos contenidos en ellos han sido uno de los elementos formadores de la civilización occidental. Es por esto que merece la pena visitar esta exposición para hacerse una idea de su magnitud.