¿Es Madrid tan cultural como la pintan?

¿Es Madrid tan cultural como la pintan?

Veo en la web del Observatorio Social la Caixa que un 67% de los madrileños declararon estar contentos con la vida cultural y los espacios culturales disponibles en la ciudad en 2015, un 6% menos que en 2012, y que el 33% restante, lógicamente, está insatisfecho con los mismos.

En este ranking, cuya fuente es el Eurobarómetro «Calidad de vida en las ciudades europeas», Madrid es la capital europea que menor grado de satisfacción obtiene, seguida de Atenas, con un 68% y Roma, con un 69%.

Satisfacción cultural en las ciudades europeas. Fuente: Observatorio Social la Caixa
Satisfacción cultural en las ciudades europeas. Fuente: Observatorio Social la Caixa

Qué hace cultural una capital

Teniendo en cuenta que en la misma encuesta del Eurobárometro los ciudadanos de Ámsterdam, Berlín y París, por este orden, son los más satisfechos con los espacios culturales disponibles nos podemos hacer una idea del ideal cultural de todos ellos.

Se trata de ciudades con una amplia oferta de grandes museos de todas las disciplinas humanísticas y científicas, en las que, además, hay un gran circuito de galerías y centros culturales tanto modernos como alternativos y minoritarios.

Otra de las características desde el punto de vista cultural de todas estas ciudades son los conciertos que se producen a diario en innumerables salas. En mi caso particular, la mayor parte de las bandas que me gustan no pisan España y, sin embargo, siempre que veo sus calendarios encuentro que van a las tres ciudades cuyos habitantes están más contentos con los espacios artísticos de sus urbes.

Lo cultural en Madrid

Volviendo al descontento del 33% que publicaban en el Observatorio Social la Caixa para la ciudad de Madrid, he de reconocer que yo no sabría dónde ubicarme.

Por una parte me siento muy a gusto con mi ciudad porque tengo el placer de experimentar de vez en cuando exposiciones magníficas como la de Canogar, de la que hablé recientemente en este blog o espectáculos musicales novedosos como Sleep de Max Richter, que también tuvo su crónica aquí. Pero no me voy a engañar. Este tipo de eventos son minoritarios y lo que llena las grandes salas de teatro en Gran Vía, sin ir más lejos, son musicales de dudosa trascendencia.

Si nos ponemos a analizar, además, el panorama musical, nos encontramos con escasos conciertos de artistas internacionales y precios muy elevados, poco acordes a los sueldos que por aquí se estilan.

En mis conversaciones con amigos solemos siempre comparar Madrid con Barcelona o Lisboa, que en la encuesta de satisfacción obtienen un 82 y un 76% de síes, respectivamente, y añorar la capital española de hace unas décadas, cuando contábamos con ferias como ArtFutura, eventos musicales como el Festimad y cinematográficos como el Festival de Cine Fantástico.

¿Qué ha pasado en Madrid? ¿Por qué nos hemos quedado atrás? Hay quien atribuye esto a cuestiones políticas y económicas. Excelentes salas de cine y de conciertos del centro han terminado reconvertidas en Zara o H&M, pero ni siquiera el cambio de gobierno a nivel municipal está consiguiendo hacer remontar el Madrid cultural que muchos conocimos y seguimos queriendo.